Anatomía
Inserción, elasticidad, grosor, forma de la punta de la lengua y aspecto al elevarla.
Tener frenillo no significa necesariamente que haya que cortarlo. Lo importante es comprobar si limita el movimiento de la lengua, cómo afecta a la succión y qué otros factores interfieren en la alimentación.
No valoramos solamente cómo se ve el frenillo: observamos qué puede hacer la lengua y cómo se alimenta el bebé.
“El diagnóstico no se hace mirando una foto: hay que valorar movilidad, succión y alimentación.”
El frenillo lingual es una estructura normal que une la parte inferior de la lengua con el suelo de la boca. Hablamos de anquiloglosia cuando restringe el movimiento de la lengua y produce una dificultad funcional.
La forma, el grosor o la inserción orientan, pero no bastan para decidir un tratamiento. Dos bebés con un aspecto parecido pueden alimentarse de manera muy diferente.
La pregunta principal no es «¿tiene frenillo?», sino «¿ese frenillo interfiere realmente en la función y en la alimentación?».
Las clasificaciones anatómicas ayudan a describir el frenillo, pero no permiten decidir por sí solas si el bebé necesita seguimiento, tratamiento conservador o valoración para frenotomía.
Inserción, elasticidad, grosor, forma de la punta de la lengua y aspecto al elevarla.
Elevación, extensión, lateralización, sellado, acanalamiento, coordinación y eficacia durante la toma.
Ninguna señal confirma por sí sola una anquiloglosia. Su significado depende de cómo se combinan y de lo que sucede durante la toma.
Dolor persistente, grietas o pezón deformado al finalizar la toma.
Pérdida de vacío, entrada de aire, derrame de leche o agarres repetidos.
El bebé se cansa, se duerme pronto o vuelve a pedir poco después.
Dificultad para extraer leche o evolución del peso que precisa seguimiento.
Tos, pausas, atragantamientos o dificultad para coordinarse.
Tensión mandibular, extensión cervical o preferencia por una postura.
Dolor, duración, frecuencia, biberón, peso y antecedentes del parto.
Postura, agarre, sellado, ritmo, sonidos y degluciones.
Lengua, succión, paladar, labios y mandíbula.
Cuello, cráneo, tono y compensaciones corporales.
Cuando la restricción es leve o intervienen otros factores, la fisioterapia y el apoyo a la alimentación pueden mejorar la función sin que la frenotomía sea el primer paso.
Cuando existe una restricción funcional clara y persisten dificultades importantes pese a optimizar otros factores, puede ser conveniente derivar al profesional habilitado.
Ayuda a distinguir qué dificultades dependen del frenillo y cuáles están relacionadas con cuello, mandíbula, postura o técnica de alimentación.
Revisamos si la lengua utiliza el rango disponible y si mejoran el sellado, la coordinación y la eficacia de la toma.
La frenotomía libera una restricción anatómica, pero no sustituye el aprendizaje motor ni corrige por sí sola todas las causas de una alimentación difícil.
La dificultad afecta a la díada. Por eso integramos función oral, alimentación, postura y evolución.
Valoraremos lengua, succión, toma y compensaciones para explicar qué puede aportar la fisioterapia y si conviene solicitar una valoración para frenotomía.
Contenido informativo. No sustituye la valoración sanitaria. Referencias: American Academy of Pediatrics y NHS.